Solemos sobrevalorar las palabras, cuando tan sólo son un ínfimo complemento de entre todas las cosas con las que podemos llegar a expresarnos…

miércoles, 25 de abril de 2012

Pregunta. Respuesta.

La vida es curiosa.... Durante un tiempo nos preguntamos cuál es el sentido de este “baile”, por qué motivo luchamos, por qué la vida es una constante pelea. La vida es curiosa y está llena de vueltas, de giros absurdos, inexplicables y sin sentido. Tiene esas casualidades tan “sospechosas” que nos hacen pensar que todo tiene un “por qué”, un sentido.

La vida cambia constantemente. No te has acostumbrado a un golpe que cuando menos te lo esperas llega otro. Y sigues sorprendiéndote y preguntándote por el sentido de todo, el sentido de estar justo en el momento y el lugar equivocados. El sentido de ser buenos y malos. Incluso llegas a preguntarte si hay premios y castigos para cada cual...

Nos pasamos la vida haciéndonos esas preguntas (y otras tantas), cuando en el fondo todo se resume en una sola cuestión: ¿Cuál es el sentido de la vida?"

Qué irónico, justo ahora empiezo a entender su sentido…

Y es así, nos pasamos la vida intentando encontrar respuesta a esa pregunta, esperando ese “algo” que nos falta y que supuestamente nos hará feliz. Y tal vez la respuesta sea que la vida no tiene sentido. Que simplemente hay que vivirla, y únicamente viviéndola al máximo podremos decir al final que nuestra vida mereció la pena.


Los días más importantes de tu vida serán el día que naciste
y el día que averigües para qué…

jueves, 19 de abril de 2012

Lo que vale, vale.

Hay gente con muchas palabras, que únicamente aparecen cuando les conviene a ellos, personas a las que les prestas tu ayuda sin pensar en trueques o devoluciones, porque eres como eres, porque quieres que en los momentos malos tus amigos sepan que estás ahí, que te tienen para lo que necesiten, y que les quieres como a nada.

Pero las situaciones que luego recuerdas son aquellas en las que las tornas se cambian, cuando tú eres el afectado. En esos momentos descubres que las palabras son únicamente eso, palabras, y que ninguna persona pretende demostrar las cosas con acciones, porque siempre ocurre, que cuando tú lo necesitas, “hay otras cosas que hacer”, que parecen ser más importantes que tú.

Por ese motivo te sientes solo, sin una mano a la que aferrarte, de tantas que has dado por ser como eres, por anteponer el bienestar de los demás al tuyo propio.

Llegas a un punto de tu vida en el que te das cuenta de que nada sirven tus acciones, porque la gente hace su vida según le conviene, según sus intereses y sus caídas. Porque saben que tú siempre vas a estar para ayudarles y levantarles, independientemente de lo que hagan ellos después, independientemente del “afecto” que aparentan demostrarte pero que únicamente lo expresan con palabras.

Pero siempre queda alguien en quién puedes confiar, que sabes que siempre va a estar a tu lado incondicionalmente. Esa persona que es capaz de no dormir porque tú estés bien, que te saca de casa aunque quieras encerrarte y no ver la luz del sol, que se acuerda de ti en cada momento que no estáis cerca.

Y es así cómo verdaderamente se deben valorar las amistades, cómo hay que reconocer quiénes te quieren y cómo lo demuestran día a día haciéndote vivir momentos inolvidables.

Son esas personas a quién has de dar las gracias, porque las palabras se las lleva consigo el viento…