Solemos sobrevalorar las palabras, cuando tan sólo son un ínfimo complemento de entre todas las cosas con las que podemos llegar a expresarnos…

jueves, 16 de enero de 2014

Estúpida Revelación

A veces nos perdemos. Nos perdemos entre el ruido, nos dejamos llevar por los impulsos de nuestro instinto que busca la paz, la felicidad, la satisfacción, la euforia, la ilusión, y que sólo encuentra momentos breves y efímeros de evasión, que no es otra cosa que escapar de la realidad.

A veces, solo a veces, caemos en ser demasiado humanos, demasiado torpes, buscando lo que ya tenemos, durante un tiempo que es como pasar por un túnel, como caminar con los ojos cerrados.

El momento de descubrirse de nuevo es precioso, creo que es una de las sensaciones más bonitas que existen. Es como salir a la calle con una camiseta nueva, sentir el aire, sentirte bien, y bajo los rayos del sol encontrarte contigo mismo frente a frente. Sonriendo, saludándote con una mirada llena de amor, feliz de que hayas vuelto.

Porque cuando uno se descubre, en todos los sentidos de la palabra, más transparente que antes, orgulloso de lo que es, superando los obstáculos, es como si descubriese la verdad y se riese de sí mismo comprobando que, de nuevo, ya estaba ahí antes de buscarla.



Es tan estúpido como observar que el mar es azul
y al instante recordar que siempre ha sido así.



sábado, 4 de enero de 2014

Miedo.

Los seres humanos tenemos miedo (menuda revelación). Y prefiero hablar en términos generales de “seres humanos”, porque hablar de que yo tengo miedo no es algo que esté dentro de mis planes.... Aunque bueno, los planes cambian, y cuando menos te lo esperas.

La vida nos cambia. Por mucho que deseemos permanecer inalterables, o por mucho que creamos que seguimos igual. Siempre terminamos cambiando, las circunstancias hacen mella en nosotros. Pero lo peor de todo es que a veces ni nos cercioramos y sólo caemos en la cuenta cuando alguien nos dice “¿Por qué…?” Es en ese momento cuando, inevitablemente, todo vuelve a cambiar.

Queremos auto convencernos de que el miedo no sirve para nada, y fingimos que no lo tenemos, pero es mentira. Estamos aterrorizados. A veces tenemos tanto miedo que no somos capaces ni de tirarnos a la piscina aún estando llena a rebosar. Y si alguien nos salpica desde dentro, vamos corriendo a secarnos, que el agua está muy fría y el frío también nos asusta.

Casi nunca nos arriesgamos, solamente lo hacemos cuando no tenemos nada que perder. Pero es que eso amigos, no es correr ningún riesgo, eso simplemente se llama Cobardía. La seguridad de saber que no vas a perder nada no puede darnos miedo.

Ya va siendo hora de tirarnos a la piscina dejando de dar esquinazo a todo. Es hora de mirar al miedo de frente y plantarle cara, que solo con sacarle la lengua no es suficiente.



Ahora solo queda saber si “el ser humano” es capaz de hacerlo…