Solemos sobrevalorar las palabras, cuando tan sólo son un ínfimo complemento de entre todas las cosas con las que podemos llegar a expresarnos…

miércoles, 24 de diciembre de 2014

SUEÑOS, ESPERANZAS E ILUSIONES.

En alguna parte del mundo los niños ríen en las calles, mientras intentan esculpir con la nieve de las aceras el más perfecto o al menos su perfecto muñeco de nieve. Lo miran ILUSIONADOS admirando su obra, aun sabiendo que desaparecerá en unos días…

En otros sitios las calles están llenas de ILUSIONES, ilusiones que vuelan junto a los SUEÑOS que durante todo el año (o quizás toda la vida) se han guardado bajo la almohada con cien llaves. Sueños que vuelan entre nosotros que, durante estos días, hacen que nos volvamos un poco mejores, vuelan entre los niños que plasman esas ESPERANZAS y SUEÑOS en las cartas que escriben a los Reyes Magos, esperando haber sido lo suficientemente buenos como para merecer que se hagan realidad. (Casi parece que estoy haciendo un anuncio de lotería, lo se…)

Los centros comerciales y tiendas están abarrotados de gente. Padres, madres, familias enteras que, al fin y al cabo, únicamente quieren sacar a las personas que más aprecian una SONRISA sincera, de felicidad, de satisfacción, de amor. Vuelven las nostalgias de Navidades pasadas, y de la gente que ya no está.

Es tiempo de ILUSIONES y SUEÑOS compartidos. Quien más, quien menos lo cree así. Un tiempo capaz de agitar y revolver nuestras vidas por completo, que nos envuelve en una niebla de buenos DESEOS e intenciones, que  consigue abstraernos de nuestros problemas. Eso sí, debemos hacerlo siempre con los pies en la tierra.

Porque, básicamente, en eso consiste la Navidad, aunque no todo el mundo tenga el placer de disfrutar de ella, y menos aún en los tiempos que corren….



 La Navidad nos invita a disfrutar  de las cosas buenas de la vida.

Porque siempre hay razones para creer en un mundo mejor…

martes, 9 de diciembre de 2014

Sentimientos.

No creo que cuando nos hagamos mayores sintamos con menor intensidad, más bien creo que a medida que crecemos, y más antiguo es el dolor y el sufrimiento por el que hemos pasado, empezamos a confiar menos en las personas y nos volvemos egoístas, nos guardamos para nosotros nuestros sentimientos.

Empezamos a evitar que gente nueva entre en nuestra vida, intentamos no quererles por el miedo a pasarlo mal. Y cuando alguien nuevo aparece huimos por temor a que “nos cambie la vida” cuando la creíamos estable, y por temor a que nos deje todo "patas arriba".

Y así nos olvidamos del significado del amor y del cariño, por dejar que pase por nuestra vida siendo ignorado y evitado. 




Empequeñeciendo así nuestro corazón.

martes, 25 de noviembre de 2014

Soy.

Soy del tipo de persona que difícilmente se rinde ante algo, pero que a la mínima dificultad parece que se le cae el mundo encima. Soy una exagerada que se ahoga en un vaso de agua casi vacío. Me encanta quejarme, pero siempre busco soluciones a los problemas.

Muchas veces no pienso lo que digo y me arrepiento al momento de hablar. Soy capaz de dejarme llevar sin pensar en las consecuencias. Primero actúo, y así me va.  Soy de las que repiten “yo me entiendo”, aunque en realidad no me entiendo ni a mí misma. Soy muy fácil de convencer.

No suelo preocuparme por el pasado, tampoco pienso mucho que hacer en el presente, y menos aún tengo nada escrito para mi futuro.

Siempre que alguien necesita un consejo estoy allí para dárselo, consejos que yo misma debería seguir pero no hago. Odio preocupar a las personas, suelo llevar mis problemas por dentro y procuro quitarles importancia, aunque acaben destruyéndome.

Confío ciegamente en la gente aunque luego me lleve la gran hostia.  Pero ante todo, soy el tipo de persona que vuelve a levantarse y que, sin querer, sonríe para aparentar ser mucho más fuerte de lo que es en realidad. Aunque muchas veces me siento demasiado pequeña, débil, vulnerable como para fingir tal cosa.

Reconozco ser muy, MUY cabezota, y en algunos aspectos caprichosa. Miento, sí, todos lo hacemos y quien diga que no miente (valga la redundancia). Aunque procuro que sean mentiras piadosas no siempre logro que así sea.

Soy del tipo de persona que odia sentirse sola, pero que adora dar largos paseos hasta casa escuchando música. Me gusta tener tiempo para mí misma, el tiempo suficiente para que los malos pensamientos huyan de mi mente. Me encanta quedarme sola en casa viendo series y películas en vez de salir por ahí, aunque prefiera hacerlo con compañía.




Lo sé, soy imperfecta, pero al menos reconozco todos y cada uno de mis defectos. Y me encantan.



viernes, 7 de noviembre de 2014

Putada del Destino.

Destino lo que has hecho es una putada. Y también una patada, fuerte, demasiado fuerte. De esas que te dejan sin respiración. De hecho eso es lo que has logrado.

¿Sabes? Deberías avisar de este tipo de cosas. Pero no… Te gusta pillarnos por sorpresa y hacernos picadillo. Al final somos una mierda, eso es lo que somos. Somos frágiles, como copas de cristal, corazones de insecto o pompas de jabón.

Porque un día estamos pero al día siguiente ya no. Sin más… Lo peor es cuando no somos nosotros quienes “nos vamos”,  cuando somos los que estamos al otro lado, en eso momento nos desmoronamos, nos rompemos en mil pedazos. 

Y al final no hay más que eso, tener que jodernos y tirar para adelante, o al menos intentarlo… Porque no podemos hacer nada, únicamente decir: La vida continúa. ¿Pero continúa para quién? Es complicado pensar en ello al ver cómo se la arrebata de las manos a otros.

Maldito destino que encima consigues que nos sintamos de esta manera tan… estúpida. Intentando autoconvencernos de que nada de esto es real. Que tus actos han sido una broma, y que en cualquier momento alguien nos dirá: ¡Inocentes…!

Qué impotencia, qué rabia. Qué ganas de darle una hostia al mundo a ver si así se arregla y queda en orden, a ver si así consigo que todo sea como me gustaría. Quizás ahora sería útil inventar una máquina para volver al pasado e intentar cambiar el presente, o al menos entenderlo. Hay tantas cosas que ya no podrán ser, por culpa de ti Destino

¿Y qué nos queda? Pues derramar lágrimas en silencio, y ante todo recordar los buenos momentos, y sonreír para seguir adelante, que eso que es lo único que podemos hacer.

Ah, y también dar las gracias a quien arrancaste de nuestros brazos y a todo lo que te llevaste consigo, sobre todo por haber formado parte de nuestras vidas...








Gracias.


martes, 28 de octubre de 2014

Para lo que necesites.

Sí. Estoy aquí para lo que necesites. Sé que en los últimos días has sobrevivido a situaciones que deberían haber “acabado” contigo pero no ha sido así. Bueno, no siempre las cosas salen bien, la gente puede fallarte y hay que aceptarlo sin dejarse caer. Hay demasiadas personas que son incapaces de ver más allá de lo que creen "correcto" o “mejor”, incapaces de ver más allá de sus necesidades. Supongo que es su forma de defensa ante lo desconocido. Intentan “controlar” lo que sucede a su alrededor sin importarles conseguirlo hiriendo, pisoteando o despreciando a los demás. Y lo peor es que son capaces de dormir con la conciencia tranquila.

Eso de "nunca terminas de conocer a las personas" desgraciadamente es cierto y es algo que siempre estará dándonos la lata. Pero ya se encargará la vida de hacer Justicia cuando sea el momento. Y visto lo visto, tenemos que ser lo suficientemente fuertes y pacientes para desechar lo malo y nutrirnos con la experiencia que deja en nosotros. 

Porque hay que VIVIR, mirar hacia delante aunque estés cayendo cuesta abajo por la cuesta más empinada que hayas visto en tu vida. Y cuando creas que ya no puedes, te ofrezco (no te lo prometo que yo nunca prometo nada jajaja) que yo le pondré buena cara a todo para sacarte al menos una de tus sonrisas, que otra cosa no pero yo siempre intento ver el lado positivo de todo, incluso de lo malo. Y siempre tengo abrazos que regalar, y un abrazo vale más que mil palabras ( ¿o era una imagen? :P ). 

Durante el tiempo que dura un abrazo el silencio se apodera de todo, es un gesto tan simple y a la vez es lo único que nos hace volver al “mundo” en los malos momentos. Esos abrazos hay que saber saborearlos, apartar todos tus sentidos del resto, para ponerlos en lo que realmente te importa. Siempre he sido partidaria de apostar por estos pequeños pero grandes detalles…

Y también, si quieres, seré esa persona que espera impacientemente a que el semáforo se ponga en verde para poder seguir el camino. También me pasaría la noche dando vueltas en el coche callada si eso es lo que necesitas. Y la que te diga que luches por lo que quieres sin darte nunca por vencido, por muy “mayor que te sientas” (porque la edad está en el corazón y no en las arrugas.) Lucha por aquello que quieres, por aquello que ansías aunque parezca un error. De equivocarnos siempre tenemos tiempo, de rectificar también, aunque equivocarse no necesariamente significa cometer errores.

No sé si es importante, pero nunca es demasiado tarde para ser quienes queremos ser. No hay límite en el tiempo, podemos empezar y acabar cuando queramos. Podemos cambiar o seguir siendo la misma persona de siempre. No hay reglas para esto de vivir.

Estoy segura de que ya sabes cuánto vale la vida sin necesidad de que un tonto texto como este te lo diga. Sé que no estás dispuesto a dejarla pasar ni un solo segundo, que vas a vivir hasta el último instante entre sonrisas, a pesar de que todo lo que te rodee intente impedírtelo.  Porque la vida es un gran viaje, en el que sabemos de dónde salimos, pero no a dónde llegaremos. Y eso... ¡Eso es lo más divertido de todo!

Y recuerda, que los mejores momentos de tu vida no son necesariamente las cosas que busques que ocurran, sino también las que jamás esperabas que pasasen. Cualquier día, al salir de casa, tu vida puede cambiar totalmente… El universo tiene un plan, y su plan está siempre en marcha. 





"La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado".

miércoles, 15 de octubre de 2014

Ser Uno Mismo.

Y es así, al final estamos llenos de responsabilidades, luchas y deberes, como el deber sonreír cuando en realidad no nos apetece. El tener que mentir en ciertas cosas para evitar hacer daño a la gente que nos rodea. Y fingir, sí. Fingir cuando sabes a ciencia cierta que te están mintiendo.

¿Merece la pena hacer lo que se supone que debemos hacer, en vez de hacer lo que realmente queremos? ¿Cuál es el motivo por el seguimos al rebaño, si se supone que siempre nos hemos sentido diferentes?

A veces es demasiado difícil lograr ser lo que realmente queremos ser porque lógicamente no sólo depende de nosotros. En la vida interactuamos los unos con los otros, y muchas de nuestras acciones son consecuencia de esos “actos conjuntos”. Muchas veces nos dejamos influir y las personas de nuestro alrededor consiguen cambiarnos. Y muchas otras veces sucede que ni nosotros mismos sabemos cómo queremos ser o qué es lo que realmente necesitamos. Esa es la lucha más grande que tendremos en la vida, contra nosotros por lograr lo que anhelamos. Aprended a dejar de lado los prejuicios estúpidos que nos imponemos, e intentar cumplir los sueños que nosotros mismos rompemos por miedo a fracasar.

Os daré un consejo, aunque no sé si soy la persona más indicada para darlo. Dejaos de miedos inútiles.
Sed vosotros mismos. Sed únicos, irrepetibles. Decidid seguir adelante sin esperar a que vengan las oportunidades, sino salir vosotros a buscarlas. No esperéis a que otros decidan por vosotros, a veces viene bien actuar sin pensar siguiendo lo que nos dicta el corazón (últimamente eso es lo que hago). Y aceptad que cada problema es un obstáculo que os ayudará a crecer.

No dejéis que nada ni nadie os cambie, por mucho que el mundo se empeñe en truncar vuestra sonrisa.
Haced que ella cambie el mundo, no sólo el vuestro sino el de los que os rodean. Llamadme rara, pero a veces me llena más hacer feliz a los demás que serlo yo misma, me sentiría demasiado… Egoísta supongo.

Las personas somos muy diferentes y por lo tanto lo que podemos entregar también lo es, y siempre, SIEMPRE es mejor dar que recibir, aunque en cierto modo no tenga sentido, porque a todos nos gusta ser “el centro de atención” de vez en cuando.

Y dicho esto, recordad que no podemos saber qué es lo que nos sucederá en la vida (sino perdería la gracia vivirla). Lo único que podemos decidir es qué sucederá dentro de nosotros y cómo seremos hacia los demás.



Y la manera de aceptarlo y lo que podemos hacer con este hecho,
ESO es lo que realmente importa.

jueves, 16 de enero de 2014

Estúpida Revelación

A veces nos perdemos. Nos perdemos entre el ruido, nos dejamos llevar por los impulsos de nuestro instinto que busca la paz, la felicidad, la satisfacción, la euforia, la ilusión, y que sólo encuentra momentos breves y efímeros de evasión, que no es otra cosa que escapar de la realidad.

A veces, solo a veces, caemos en ser demasiado humanos, demasiado torpes, buscando lo que ya tenemos, durante un tiempo que es como pasar por un túnel, como caminar con los ojos cerrados.

El momento de descubrirse de nuevo es precioso, creo que es una de las sensaciones más bonitas que existen. Es como salir a la calle con una camiseta nueva, sentir el aire, sentirte bien, y bajo los rayos del sol encontrarte contigo mismo frente a frente. Sonriendo, saludándote con una mirada llena de amor, feliz de que hayas vuelto.

Porque cuando uno se descubre, en todos los sentidos de la palabra, más transparente que antes, orgulloso de lo que es, superando los obstáculos, es como si descubriese la verdad y se riese de sí mismo comprobando que, de nuevo, ya estaba ahí antes de buscarla.



Es tan estúpido como observar que el mar es azul
y al instante recordar que siempre ha sido así.



sábado, 4 de enero de 2014

Miedo.

Los seres humanos tenemos miedo (menuda revelación). Y prefiero hablar en términos generales de “seres humanos”, porque hablar de que yo tengo miedo no es algo que esté dentro de mis planes.... Aunque bueno, los planes cambian, y cuando menos te lo esperas.

La vida nos cambia. Por mucho que deseemos permanecer inalterables, o por mucho que creamos que seguimos igual. Siempre terminamos cambiando, las circunstancias hacen mella en nosotros. Pero lo peor de todo es que a veces ni nos cercioramos y sólo caemos en la cuenta cuando alguien nos dice “¿Por qué…?” Es en ese momento cuando, inevitablemente, todo vuelve a cambiar.

Queremos auto convencernos de que el miedo no sirve para nada, y fingimos que no lo tenemos, pero es mentira. Estamos aterrorizados. A veces tenemos tanto miedo que no somos capaces ni de tirarnos a la piscina aún estando llena a rebosar. Y si alguien nos salpica desde dentro, vamos corriendo a secarnos, que el agua está muy fría y el frío también nos asusta.

Casi nunca nos arriesgamos, solamente lo hacemos cuando no tenemos nada que perder. Pero es que eso amigos, no es correr ningún riesgo, eso simplemente se llama Cobardía. La seguridad de saber que no vas a perder nada no puede darnos miedo.

Ya va siendo hora de tirarnos a la piscina dejando de dar esquinazo a todo. Es hora de mirar al miedo de frente y plantarle cara, que solo con sacarle la lengua no es suficiente.



Ahora solo queda saber si “el ser humano” es capaz de hacerlo…