¿Sabes? Deberías avisar de este tipo de cosas. Pero no… Te gusta pillarnos por sorpresa y hacernos picadillo. Al final somos una mierda, eso es lo que somos. Somos frágiles, como copas de cristal, corazones de insecto o pompas de jabón.
Porque un día estamos pero al día siguiente ya no. Sin más… Lo peor es cuando no somos nosotros quienes “nos vamos”, cuando somos los que estamos al otro lado, en eso momento nos desmoronamos, nos rompemos en mil pedazos.
Y al final no hay más que eso, tener que jodernos y tirar para adelante, o al menos intentarlo… Porque no podemos hacer nada, únicamente decir: La vida continúa. ¿Pero continúa para quién? Es complicado pensar en ello al ver cómo se la arrebata de las manos a otros.
Maldito destino que encima consigues que nos sintamos de esta manera tan… estúpida. Intentando autoconvencernos de que nada de esto es real. Que tus actos han sido una broma, y que en cualquier momento alguien nos dirá: ¡Inocentes…!
Qué impotencia, qué rabia. Qué ganas de darle una hostia al mundo a ver si así se arregla y queda en orden, a ver si así consigo que todo sea como me gustaría. Quizás ahora sería útil inventar una máquina para volver al pasado e intentar cambiar el presente, o al menos entenderlo. Hay tantas cosas que ya no podrán ser, por culpa de ti Destino…
¿Y qué nos queda? Pues derramar lágrimas en silencio, y ante todo recordar los buenos momentos, y sonreír para seguir adelante, que eso que es lo único que podemos hacer.
Ah, y también dar las gracias a quien arrancaste de nuestros brazos y a todo lo que te llevaste consigo, sobre todo por haber formado parte de nuestras vidas...
Gracias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario