Le cogió entre sus brazos y besó suavemente su frente como señal de: "todo irá bien". Escuchaba como latía su corazón y se sentía completa, completamente feliz. Sabía que ese corazón latía por y para ella. Por eso mismo estaría allí para ayudarle, para susurrarle palabras de apoyo, para secar cada una de sus lágrimas.
Abrió los ojos, quizás para comprobar que todavía seguía a su lado bajo esa tormenta. Por supuesto, seguía ahí, sujetando el paraguas, devolviéndole la mirada intentando hacerle ver que lo haría siempre, que siempre sería su sol tras los nubarrones.
Será quien camine junto a él hasta el final, sin importar lo que el futuro pueda depararles. Quien le hará soñar con los ojos abiertos pero manteniendo sus pies sobre la tierra.
Quien le curará cada herida haciéndole ver que las cicatrices son la huella de su esfuerzo, que si hay algo que pueda derrumbarle siempre se va levantar.
Le hará saber quién es y de lo que es capaz, pero sobre todo, de lo que son capaces juntos.