Solemos sobrevalorar las palabras, cuando tan sólo son un ínfimo complemento de entre todas las cosas con las que podemos llegar a expresarnos…

martes, 28 de octubre de 2014

Para lo que necesites.

Sí. Estoy aquí para lo que necesites. Sé que en los últimos días has sobrevivido a situaciones que deberían haber “acabado” contigo pero no ha sido así. Bueno, no siempre las cosas salen bien, la gente puede fallarte y hay que aceptarlo sin dejarse caer. Hay demasiadas personas que son incapaces de ver más allá de lo que creen "correcto" o “mejor”, incapaces de ver más allá de sus necesidades. Supongo que es su forma de defensa ante lo desconocido. Intentan “controlar” lo que sucede a su alrededor sin importarles conseguirlo hiriendo, pisoteando o despreciando a los demás. Y lo peor es que son capaces de dormir con la conciencia tranquila.

Eso de "nunca terminas de conocer a las personas" desgraciadamente es cierto y es algo que siempre estará dándonos la lata. Pero ya se encargará la vida de hacer Justicia cuando sea el momento. Y visto lo visto, tenemos que ser lo suficientemente fuertes y pacientes para desechar lo malo y nutrirnos con la experiencia que deja en nosotros. 

Porque hay que VIVIR, mirar hacia delante aunque estés cayendo cuesta abajo por la cuesta más empinada que hayas visto en tu vida. Y cuando creas que ya no puedes, te ofrezco (no te lo prometo que yo nunca prometo nada jajaja) que yo le pondré buena cara a todo para sacarte al menos una de tus sonrisas, que otra cosa no pero yo siempre intento ver el lado positivo de todo, incluso de lo malo. Y siempre tengo abrazos que regalar, y un abrazo vale más que mil palabras ( ¿o era una imagen? :P ). 

Durante el tiempo que dura un abrazo el silencio se apodera de todo, es un gesto tan simple y a la vez es lo único que nos hace volver al “mundo” en los malos momentos. Esos abrazos hay que saber saborearlos, apartar todos tus sentidos del resto, para ponerlos en lo que realmente te importa. Siempre he sido partidaria de apostar por estos pequeños pero grandes detalles…

Y también, si quieres, seré esa persona que espera impacientemente a que el semáforo se ponga en verde para poder seguir el camino. También me pasaría la noche dando vueltas en el coche callada si eso es lo que necesitas. Y la que te diga que luches por lo que quieres sin darte nunca por vencido, por muy “mayor que te sientas” (porque la edad está en el corazón y no en las arrugas.) Lucha por aquello que quieres, por aquello que ansías aunque parezca un error. De equivocarnos siempre tenemos tiempo, de rectificar también, aunque equivocarse no necesariamente significa cometer errores.

No sé si es importante, pero nunca es demasiado tarde para ser quienes queremos ser. No hay límite en el tiempo, podemos empezar y acabar cuando queramos. Podemos cambiar o seguir siendo la misma persona de siempre. No hay reglas para esto de vivir.

Estoy segura de que ya sabes cuánto vale la vida sin necesidad de que un tonto texto como este te lo diga. Sé que no estás dispuesto a dejarla pasar ni un solo segundo, que vas a vivir hasta el último instante entre sonrisas, a pesar de que todo lo que te rodee intente impedírtelo.  Porque la vida es un gran viaje, en el que sabemos de dónde salimos, pero no a dónde llegaremos. Y eso... ¡Eso es lo más divertido de todo!

Y recuerda, que los mejores momentos de tu vida no son necesariamente las cosas que busques que ocurran, sino también las que jamás esperabas que pasasen. Cualquier día, al salir de casa, tu vida puede cambiar totalmente… El universo tiene un plan, y su plan está siempre en marcha. 





"La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado".

miércoles, 15 de octubre de 2014

Ser Uno Mismo.

Y es así, al final estamos llenos de responsabilidades, luchas y deberes, como el deber sonreír cuando en realidad no nos apetece. El tener que mentir en ciertas cosas para evitar hacer daño a la gente que nos rodea. Y fingir, sí. Fingir cuando sabes a ciencia cierta que te están mintiendo.

¿Merece la pena hacer lo que se supone que debemos hacer, en vez de hacer lo que realmente queremos? ¿Cuál es el motivo por el seguimos al rebaño, si se supone que siempre nos hemos sentido diferentes?

A veces es demasiado difícil lograr ser lo que realmente queremos ser porque lógicamente no sólo depende de nosotros. En la vida interactuamos los unos con los otros, y muchas de nuestras acciones son consecuencia de esos “actos conjuntos”. Muchas veces nos dejamos influir y las personas de nuestro alrededor consiguen cambiarnos. Y muchas otras veces sucede que ni nosotros mismos sabemos cómo queremos ser o qué es lo que realmente necesitamos. Esa es la lucha más grande que tendremos en la vida, contra nosotros por lograr lo que anhelamos. Aprended a dejar de lado los prejuicios estúpidos que nos imponemos, e intentar cumplir los sueños que nosotros mismos rompemos por miedo a fracasar.

Os daré un consejo, aunque no sé si soy la persona más indicada para darlo. Dejaos de miedos inútiles.
Sed vosotros mismos. Sed únicos, irrepetibles. Decidid seguir adelante sin esperar a que vengan las oportunidades, sino salir vosotros a buscarlas. No esperéis a que otros decidan por vosotros, a veces viene bien actuar sin pensar siguiendo lo que nos dicta el corazón (últimamente eso es lo que hago). Y aceptad que cada problema es un obstáculo que os ayudará a crecer.

No dejéis que nada ni nadie os cambie, por mucho que el mundo se empeñe en truncar vuestra sonrisa.
Haced que ella cambie el mundo, no sólo el vuestro sino el de los que os rodean. Llamadme rara, pero a veces me llena más hacer feliz a los demás que serlo yo misma, me sentiría demasiado… Egoísta supongo.

Las personas somos muy diferentes y por lo tanto lo que podemos entregar también lo es, y siempre, SIEMPRE es mejor dar que recibir, aunque en cierto modo no tenga sentido, porque a todos nos gusta ser “el centro de atención” de vez en cuando.

Y dicho esto, recordad que no podemos saber qué es lo que nos sucederá en la vida (sino perdería la gracia vivirla). Lo único que podemos decidir es qué sucederá dentro de nosotros y cómo seremos hacia los demás.



Y la manera de aceptarlo y lo que podemos hacer con este hecho,
ESO es lo que realmente importa.