Solemos sobrevalorar las palabras, cuando tan sólo son un ínfimo complemento de entre todas las cosas con las que podemos llegar a expresarnos…

martes, 31 de diciembre de 2013

Hacedme caso.

 Antes de que pase la noche...

- Limpiad la casa minuciosamente, así entraréis bien en el año.
- Poned lentejas para cenar, que según los italianos dan suerte. Y los italianos de otra cosa no, pero en lo que a suerte se refiere son expertos.
- Poneros ropa interior nueva de color rojo.
- No olvidéis colocar maletas detrás de la puerta, que así viajaréis durante el año próximo.
- Escribid las cosas malas de este año en un papel y prendedle fuego. A partir de mañana todos vuestros problemas se habrán esfumado.
- No os olvidéis de comprar las uvas. Eso nunca puede faltar. Mientras suenan las campanadas, comedlas pidiendo un deseo.
- Cuando llegue el momento de brindar, meted un anillo de oro en la copa, que la fortuna os acompañará este año.

Una vez hechos estos rituales, coged una silla bien cómoda y sentaros a esperar…




No os conforméis con hacer esto porque así no conseguiréis nada. Tras esta última noche llegarán un montón de amaneceres nuevos. Ante todo tenéis que disfrutadlos, vivirlos como os merecéis. Sed felices, arriesgaros. Sed todo lo valientes que podáis. Seguid vuestro instinto. Inspiraros. Acabad lo que empezasteis.

Después de esta noche, llegarán muchos más días. Aprovechadlos para empezar de nuevo. Para hacer lo que no os atrevisteis. Lo que de verdad deseáis. Intentad que os pasen cosas buenas. Perseguidlas.

Nadie os asegura que vayáis a conseguirlas. Pero al menos intentadlo.

Sólo hacedlo.





miércoles, 25 de diciembre de 2013

Navidad

Cada uno siente el espíritu de la Navidad de forma diferente. Para mí significa hacer feliz a los míos y echar una mano en lo que pueda. En definitiva, dar sin esperar nada a cambio.

La sensación de hacer algo por los demás es muy gratificante. Hace que nos olvidemos que somos el “centro del mundo” para volcarnos en otras personas.

Creo que estas Navidades, más que nunca, por la difícil situación que atraviesa la sociedad, debemos aportar nuestro granito de arena. No es cuestión de dinero. Todos tenemos la capacidad de pintar una sonrisa en el rostro de nuestros semejantes.

El pincel con el que hacerlo lo dejo a vuestra elección.

jueves, 31 de octubre de 2013

Perseverancia.

Lo más maravilloso de la vida es tener ilusiones. Pero, ¿qué hacemos cuando tenemos una ilusión? ¿Tenemos el valor de luchar por conseguirla? ¿Hasta qué punto seríamos capaces de llegar? ¿Cuánto tiempo estamos dispuestos a invertir en ello? 

El hecho de tener una meta y luchar hasta conseguirla, sin duda, es digno de admiración, como también lo es contar con esa perseverancia que, por desgracia no es una cualidad que posean muchas personas. Yo siempre me he considerado una persona perseverante, y sin embargo no sé hasta qué punto llega mi límite.

Luchar para conseguir nuestras ilusiones, es algo de cuyo valor no nos percatamos hasta que nos cruzamos con alguien que ha sido capaz de elegir caminos alternativos para llegar al punto final de su recorrido.

Sin duda alguna esa cabezonería para conseguir los objetivos será lo que marque nuestra vida, nuestro “viaje” y sobre todo, nuestro final. No tengo duda alguna de que una vida luchando por nuestros sueños, nuestras ilusiones, teniendo claro el camino que queremos seguir, conseguirá que lo que a los 23 años era una mera ilusión, con el tiempo se vuelva realidad. 

En el fondo tengo la certeza de que los sueños se cumplen, antes o después, pero solo si sabemos cómo encauzarlos, y sin desistir en nuestro empeño. Ojala algún día, todos tengamos claros nuestros objetivos y hallemos el valor para luchar por ellos. 



Es intentando lo imposible como se realiza lo posible.



lunes, 28 de octubre de 2013

Historias.

Todos tenemos una HISTORIA, algo que nos marca de alguna forma, que nos coloca en una posición determinada con respecto al resto del planeta, que hace que veamos las cosas de cierta manera, y que ha contribuido a que seamos como somos en mayor o menor grado. Todos tenemos derecho dejarla guardada en un rinconcito de nuestro interior, o bien, contarla. Tenemos derecho a permitir que las demás personas conozcan esa parte de nosotros, o a no decir ni siquiera que existe.

Pero a veces, sin percatarnos, conocemos la historia de los demás, e incluso les contamos la nuestra. Llega un punto en el que parece que la gente nos conoce un poco más, y que nosotros mismos les conocemos un poco mejor.


Muchas veces esto nos ayuda a entender por qué actuamos de una forma u otra. Sirve para cerciorarnos de la postura que tenemos sobre temas de los que no habíamos opinado antes.

Supongo que, al igual que nuestra HISTORIA, el mero hecho de descubrir la historia de los demás, hace que crezcamos y aprendamos un poco más de nosotros mismos.

domingo, 6 de octubre de 2013

Soneto A Una Foto


Este instante para siempre detenido.
Este seguro de vida en el tiempo atrapado,
Vano intento de representar lo vivido,
Secuencia interrumpida del pasado.

Este momento perdido, ya sin camino.
Este átomo de eternidad crucificado.
Esto que fue vida, que ya no domino.
Inmerecido afán de prolongar lo olvidado.

Este pedazo de ayer por el hoy requerido.
Esta secuela de antaño conservada.
Este recuerdo que se fue y fue querido.
Esta sombra que tanto amé y hoy no es nada.

Este colorido esbozo de la vil forma,
Más no de lo adentro contenido.
Este material vacío que la imagen colma.

Este sentimiento en el alma retenido,
En una triste imagen por alguien disecada.
Un sueño sin gloria, una muerte ignorada.






martes, 21 de mayo de 2013

Sin Planes.


Alguien me dijo una vez que las preocupaciones únicamente eran ocupaciones adelantadas, y creo que es una gran forma de definirlo.

Nos pasamos la vida haciendo planes para el futuro… Dentro de una semana, un mes… Para el verano que viene o para el año nuevo que empieza. Pensamos con quién vamos a pasarlo, donde iremos, y qué cosas vamos a hacer….

Nos hacemos ilusiones pensando en “lo maravilloso que será” y en “lo bien que nos lo pasaremos”. A veces incluso pensamos en las palabras que nos dirá la gente con la que estaremos en ese momento. Nos PREocupamos por la forma en la que la gente se pueda tomar equis cosas que digamos o hagamos, en lo que pensarán de nosotros. Nos PREocupamos por si deberíamos ceñirnos a lo que se supone que es “estrictamente correcto” y hasta nos PREocupamos por lo que deberíamos haber hecho…

Y después de preguntarnos qué es lo que deberíamos hacer, qué ocurriría sí… Llega un día en que todas esas absurdas preguntas y PREocupaciones dejan de tener importancia. Un día va a pasarte algo inesperado, algo con lo que no contabas para nada, y no te queda más remedio que tomar ese nuevo rumbo, haciendo que esas PREocupaciones sean otras completamente distintas a las que tenías.

Tu que te habías empeñado en tener todo atado, todo bajo control y en un momento te encuentras yendo hacia vete tú a saber dónde y con todo tipo de pensamientos y expectativas nuevos en la cabeza.

Y es cuando te preguntas: ¿Para qué me ha servido planearlo todo?

Si es que ya lo aventuró John Lennon:

“La vida es aquello que te ocurre mientras tú te empeñas en hacer otros planes”.




…Y dicho esto… ¿Quieres NO hacer planes conmigo?...

jueves, 25 de abril de 2013

Estamos Hechos De Sueños.


¿Tienes un sueño? Cúmplelo. Todos tenemos sueños, algo que necesitamos alcanzar para sentirnos (quizá) un poco más felices… Aunque a veces ni lo sabemos, porque no siempre tenemos claro lo que en verdad anhelamos. 

Según avanza la vida cambiamos, vamos aprendiendo de lo que nos ocurre y de todo aquello que hemos vivido. Por supuesto, nuestros sueños cambian a la vez que nosotros. Está claro que los sueños que teníamos cuando éramos pequeños no son los mismos que los que podamos tener ahora, pero sí que hay algo que puede relacionarlos….

De pequeños aunque tenemos sueños no siempre somos conscientes de ello, por el mero hecho de que nuestra cabecita aún no está lo suficientemente formada como para saber lo que es un sueño estando despierto, ¿ó tal vez sí?. El caso es que es en esa época cuando los sueños comienzan a forjarse….

Vale, sí, somos pequeños, pero eso no nos impide darnos cuenta de qué es lo que nos gusta y qué es lo que nos hace felices. El problema es que no somos capaces de relacionar esas cosas que nos gustan o nos atraen con un sueño o con la idea de poder hacer algo similar. Y es ahí cuando empezamos a dejar escapar nuestros sueños.

ERROR. Craso error, pero a esas alturas de vida, aún no somos conscientes de ello. 

Y es que muchas veces, ya de pequeños, dejamos escapar oportunidades que hubiesen sido útiles para cumplir sueños ahora, cuando somos mayores, pero nos damos cuenta demasiado tarde.

Aun así, no tiene sentido que nos lamentemos por aquellas cosas que dejamos escapar cuando no levantábamos más de un metro del suelo, porque a esa edad, se nos puede perdonar todo.

Pero ahora somos mayores. Ya no haya tiempo para cumplir nuestro sueño al 100%, pero sí que lo hay para darle forma y llegar a uno parecido, que sin duda alguna, nos hará más felices hoy por hoy… Y ¿quién sabe?, puede que mañana podamos enfrentarnos a nuestro sueño de verdad.

Supongo que en esta vida sólo hace falta el coraje necesario para poder definir nuestros sueños y para luchar por llevarlos a cabo.





Y es que, aunque nos cueste creerlo...
Todos estamos hechos de sueños…

sábado, 2 de marzo de 2013

Seamos Niños De Nuevo...


Qué curiosa es la vida. A veces pienso que pasamos por ella únicamente de puntillas, y que no somos conscientes de todo lo que ella nos ofrece.  Nos refugiarnos en miedos que nos paralizan completamente, que únicamente nos dan inseguridad.

Pero es aún más curioso que cuando éramos pequeños, esos miedos no existían, y disfrutábamos de lo que la vida nos ofrecía sin ningún problema, nos aferrábamos a ello sin soltarlo. Si queríamos algo lo pedíamos con todas nuestras fuerzas y luchábamos por ello costase lo que costase.

De pequeños, estábamos en cualquier lugar, veíamos a otro niño y sin miedo preguntábamos: “¿quieres ser mi amigo?”. Sin barajar la posibilidad de que te fuese a decir que no. Y si te lo decía, pues pensabas: “Se lo pregunto a aquel de allí”. Ahora no es tan simple.

De aquellas compartíamos con esa persona que acabábamos de conocer las cosas más importantes de nuestra existencia, bien fuese una canica nueva o el berrinche que tenías por vete tú a saber qué… Hoy por hoy, esa pregunta carece de sentido. Cada uno tiene sus amigos y es (casi) imposible salirse de ahí, el resto de gente simplemente son “conocidos”. Nos aterra ofrecernos a los demás sin tener seguridad absoluta de que te vayan a recibir bien. 

En ocasiones sentimos la necesidad imperiosa de conocer a alguien o “alguienes” nuevos con quien poder compartir parte de nuestra existencia. Alguien que de alguna forma dé un giro a nuestro mundo, o que, simplemente, amplíe nuestro campo de visión. Y es ahí cuando aparecen los miedos, las dudas, la inseguridad… Todas esas sensaciones que nos impiden vivir... 

Pero hay algo aún más curioso: la cantidad de amigos que tenemos suele ser inversamente proporcional a la cantidad de años que llevamos vividos.

Y yo me pregunto: ¿No debería ser al revés? Cuantos más años tenemos, más experiencias habremos vivido. Si tenemos más experiencias, tendremos más gente con la que las hayamos compartido. 

En conclusión… ¡¡Deberíamos tener más amigos!!

¿Qué ocurre entonces?, ¿cuál es la razón de este absurdo?

Supongo que conforme vamos creciendo, nos hacemos egoístas y recelosos. Y son estos sentimientos los que nos lo impiden… Quizá va siendo hora de dejar de lado todo ese miedo que nos aleja de aquello que queremos. Hora de mirarle de frente y plantarle cara, que sólo con sacarle la lengua como hacíamos de pequeños no se va.

Ahora sólo queda saber si somos capaces de hacerlo…