Solemos sobrevalorar las palabras, cuando tan sólo son un ínfimo complemento de entre todas las cosas con las que podemos llegar a expresarnos…

viernes, 8 de junio de 2012

Duda.



Hay veces en las que uno duda. Dudar es cuestión de principios. De prioridades. En muchas ocasiones, no sabemos que decisión tomar, o no la tomamos porque lo sabemos. Hay un largo camino que recorrer, y las intersecciones en él se encuentran día a día.

Creo que dudar de algo nos convierte en individuos especiales. Pensaréis que todo el mundo duda, y no es así. Algunos tienen todas sus ideas claras. Otros cuentan con una inseguridad tan grande que esta solo les hace daño. Y los últimos intentan atenerse a la realidad: habrá momentos de dudas y momentos de tener las cosas claras.

Hoy me gustaría recomendaros dudar: hacedlo cuando el alma os lo pida. No podemos resignarnos al hecho de tener claro que, tras la duda, vendrá la mejor decisión.

Errar es el pan nuestro de cada día. La duda no es más que el alimento del alma: la hace crecer, madurar y no volver a tropezarse con la misma piedra.

Y en nuestras manos queda aceptar esto.


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