Los seres humanos tenemos miedo (menuda revelación). Y prefiero hablar en términos generales de “seres humanos”, porque hablar de que yo tengo miedo no es algo que esté dentro de mis planes.... Aunque bueno, los planes cambian, y cuando menos te lo esperas.
La vida nos cambia. Por mucho que deseemos permanecer inalterables, o por mucho que creamos que seguimos igual. Siempre terminamos cambiando, las circunstancias hacen mella en nosotros. Pero lo peor de todo es que a veces ni nos cercioramos y sólo caemos en la cuenta cuando alguien nos dice “¿Por qué…?” Es en ese momento cuando, inevitablemente, todo vuelve a cambiar.
Queremos auto convencernos de que el miedo no sirve para nada, y fingimos que no lo tenemos, pero es mentira. Estamos aterrorizados. A veces tenemos tanto miedo que no somos capaces ni de tirarnos a la piscina aún estando llena a rebosar. Y si alguien nos salpica desde dentro, vamos corriendo a secarnos, que el agua está muy fría y el frío también nos asusta.
Casi nunca nos arriesgamos, solamente lo hacemos cuando no tenemos nada que perder. Pero es que eso amigos, no es correr ningún riesgo, eso simplemente se llama Cobardía. La seguridad de saber que no vas a perder nada no puede darnos miedo.
Ya va siendo hora de tirarnos a la piscina dejando de dar esquinazo a todo. Es hora de mirar al miedo de frente y plantarle cara, que solo con sacarle la lengua no es suficiente.
Ahora solo queda saber si “el ser humano” es capaz de hacerlo…
No hay comentarios:
Publicar un comentario