No creo que cuando nos hagamos
mayores sintamos con menor intensidad, más bien creo que a medida que crecemos,
y más antiguo es el dolor y el sufrimiento por el que hemos pasado, empezamos a
confiar menos en las personas y nos volvemos egoístas, nos guardamos para
nosotros nuestros sentimientos.
Empezamos a evitar que gente nueva
entre en nuestra vida, intentamos no quererles por el miedo a pasarlo mal. Y
cuando alguien nuevo aparece huimos por temor a que “nos cambie la vida” cuando
la creíamos estable, y por temor a que nos deje todo "patas arriba".
Y así
nos olvidamos del significado del amor y del cariño, por dejar que pase por
nuestra vida siendo ignorado y evitado.
Empequeñeciendo así nuestro corazón.

No hay comentarios:
Publicar un comentario