Solemos sobrevalorar las palabras, cuando tan sólo son un ínfimo complemento de entre todas las cosas con las que podemos llegar a expresarnos…

martes, 27 de enero de 2015

Secretos.

Las cosas realmente importantes siempre resultan ser las más difíciles de contar, ya que todo aquello que consideramos importante está siempre ligado a nuestros sentimientos
y deseos más recónditos e inalcanzables…

A veces los secretos más profundamente guardados, los secretos guardados cerquita del corazón, valen muchísimo más si los mantenemos así, en secreto. Otras veces deberíamos decirlos a gritos por mucho temor que nos de hacerlo. Por ese miedo a que todo cambie.

En otras ocasiones no necesitamos ni siquiera utilizar las palabras para revelárselos a esa persona que forma parte de nuestro secreto… Mejor dicho... Esa persona que posiblemente sea más importante que el mismo secreto (¡y ya es decir!)

Y poniéndome en esa situación, me atrevo a decir que ahí es cuando las palabras sobran, porque en ese momento los mejores oídos son los abrazos, los besos y las caricias… Las sonrisas, miradas y gestos de cariño

Es ahí dónde empieza el juego, el “intercambio de secretos”.
Solos los dos, cómplices de secretos y de sentimientos.



No hay comentarios:

Publicar un comentario