Envejecemos
a pasos lentos aunque certeros… Es lo que tiene el paso del tiempo,
aunque en vez de ponernos tristes deberíamos alegrarnos porque eso
significa que aún estamos en el buen camino. ¿Hacia dónde? Es una buena
pregunta... Desde mi punto de vista significa que estamos vivos, y con
eso basta por ahora…
Envejecemos porque aún seguimos aquí,
comiendo la mayor cantidad de tomate posible para así librarnos de los
radicales libres que provocan el envejecimiento (después de todo sirve
para algo Nutrición xD). Pero aún hay veces que me pregunto: ¿Envejece
también esa dichosa cabeza que tengo sobre los hombros?
¿Maduramos mentalmente a la vez que envejecemos físicamente? Pues sí, aunque unos más que otros…
La vida nos enseña cosas
nuevas cada día que pasa. Quizás deberíamos ser un poco más observadores
para cerciorarnos de ello, ya que las lecciones diarias no suelen ser
relevantes en el momento, ni suponen grandes cambios en nuestra
perspectiva actual. Pero, aunque no las veamos, están ahí, acumulándose
como granos de arena formando una montañita. A veces para bien y otras
directamente para mal. Pero merece la pena que nos paremos un momento y
recapacitemos sobre los acontecimientos, para así extraer esas pequeñas
pero tan valiosas lecciones.
Deberíamos prestarles más atención,
para que esos pequeños granos de arena no formen un montículo irregular
que termine por caerse hacia el lado equivocado y se vayan con ello
aquellas cosas que no hemos querido ver. Todo aquello que no hemos
querido conocer. Bueno o malo, eso no importa señores/as, ya que la
autocrítica es muy útil e importante para madurar.
Todo es válido
sin con ello somos capaces de conocer a ese desconocido que se esconde
tras esos signos dejados por el paso del tiempo, que se oculta con
cobardía entre la piel envejecida y esas primeras canas...
Ese extraño que, en mayor o menor grado, siempre llevaremos en nuestro interior…
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