Todos tenemos una
HISTORIA, algo que nos marca de alguna forma, que nos coloca en una posición
determinada con respecto al resto del planeta, que hace que veamos las cosas de
cierta manera, y que ha contribuido a que seamos como somos en mayor o menor
grado. Todos tenemos derecho dejarla guardada en un rinconcito de nuestro
interior, o bien, contarla. Tenemos derecho a permitir que las demás personas
conozcan esa parte de nosotros, o a no decir ni siquiera que existe.
Pero a veces, sin
percatarnos, conocemos la historia de los demás, e incluso les contamos la
nuestra. Llega un punto en el que parece que la gente nos conoce un poco más, y
que nosotros mismos les conocemos un poco mejor.
Muchas veces esto nos ayuda a entender por qué actuamos de una forma u otra. Sirve para cerciorarnos de la postura que tenemos sobre temas de los que no habíamos opinado antes.
Supongo que, al igual
que nuestra HISTORIA, el mero hecho de descubrir la historia de los demás, hace
que crezcamos y aprendamos un poco más de nosotros mismos.

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